Sigue habiendo un futuro ahí afuera
Lo bueno de salir a caminar por el campo es que me despeja la mente y me trae nuevas perspectivas y pensamientos. Es una actividad para la que procuro sacar tiempo 2-3 veces por semana y que complementa también mi actividad física en el gimnasio.
Aunque muchos días me veo obligado a salir antes del amanecer para poder cumplir con mis tareas de "papi" levantando a las peques y preparándolas para su camino al cole, algunas veces salgo más tarde para poder aprovechar un buen día de sol, si mi agenda lo permite.
En mi última salida de ayer la profusión de llamadas de la Naturaleza fue tan grande que me impulsó a sacar algunas fotos con la BB y a escribir este post. Parecía querer decir con toda su fuerza que sigue habiendo un futuro ahí afuera.
Está siendo una primavera extraña, que empezó con un tiempo espléndido a principios de marzo para volver al frio y la lluvia en abril, incluso con nieve. Y ahora, con este retorno del buen tiempo, parece querer transmitir que no importan los obstáculos que se pongan en nuestro camino, que si queremos superarlos está en nuestras manos.
Esta reflexión viene a cuento de que en las últimas semanas he tenido varias conversaciones con otros compañeros y clientes en las que ponemos en común nuestras respectivas preocupaciones sobre lo difícil que se está volviendo el mercado.
El cierre de muchas empresas y profesionales está contrayendo el mercado de tal forma que se reduce mucho la demanda, aumentando la proporción de la oferta. Esto lleva a algunas de estas empresas y profesionales a bajar los precios para conseguir algún pedido más o un nuevo contrato.
En realidad, lo que se consigue con esto es reducir aún más el poco margen que queda en las operaciones que se cierran y acaban por abocar también a estas empresas y profesionales al cierre, pero el daño al equilibrio del mercado ya está hecho.
Si una empresa ha conseguido un producto o servicio por debajo de su precio de venta habitual (aunque sea por la desesperación del vendedor) ya no estará dispuesta a volver a pagar el precio anterior y seguirá apretando a otros desesperados para seguir manteniendo esa posición de ventaja.
Es un círculo vicioso en el que las empresas y los profesionales se van condenando unos a otros al inventar un mercado insostenible en el tiempo. Es pan para hoy y hambre para mañana.
Si embargo, al igual que me muestra la Naturaleza estos días, sigo pensando que sigue habiendo un futuro ahí afuera y que tenemos que esforzarnos por alcanzarlo. Y si en el mercado actual no lo hay, tendremos que inventarlo.
¿No os parece un buen reto?








